En otro artículo explico los orígenes de la devoción a la Virgen del Pilar y de las fiestas que se celebran en su honor. Los actos de la Hispanidad se solapan todos los años, en la televisión, con la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar de Zaragoza. Aquí quiero explicar los motivos de esta coincidencia,
La llegada a América
Hasta el siglo XIX, no se les dio a los viajes de Cristóbal Colón la importancia que se les ha dado después. De hecho, los anglosajones reconocían a Sebastián Cabot, que viajó a Terranova en fechas similares, como el verdadero descubridor de América. En todo caso, hacia el año 1000, los vikingos llegaron a las costas de América del Norte. La tradición atribuye estas expediciones a Leif Erikson, entre otros. Los restos arqueológicos hallados en Terranova demuestran que hubo presencia vikinga allí en el año 1021.
Sin embargo, ni Colón ni Cabot eran conscientes de estar en un continente nuevo. Cabot consideraba Terranova una tierra como Groenlandia y Colón pensaba que había llegado a Catay (China), Cipango (Japón) o India. Por eso, a los indígenas americanos se les llamó indios. El cartógrafo italiano Américo Vespucio fue el primero en sugerir que esas tierras del otro lado del Atlántico no eran Asia, sino un nuevo continente. En honor a su contribución, el cartógrafo alemán Martin Waldssemüller nombró al nuevo continente “América”, en un mapa de 1507.
De todas formas, antes de seguir, hay que dejar claro que hablar de “descubrimiento” de América no es algo exacto. Responde a una mentalidad colonial propia de los europeos. La presencia humana en América es muchísimo más antigua. Los restos encontrados en White Sands, en Nuevo México, apuntan a que ya había seres humanos en el continente hace entre 21.000 y 23.000 años. Allí se desarrollaron diferentes culturas, algunas con un alto grado de civilización, como los mayas, los incas o los aztecas. Por lo cual, se trata de un descubrimiento solo para los europeos. Los americanos ya lo conocían y otras civilizaciones ya habían viajado a América. Podríamos hablar también, con el mismo rigor, del “descubrimiento de Europa” por parte de los aztecas. Así que, debemos dejar de utilizar ese lenguaje colonialista y utilizar otras expresiones como “llegada de los europeos a América”.
Relevancia de Colón
Como he dicho, la centralidad de Colón en las conmemoraciones nacionales se consolidó especialmente durante el siglo XIX. Hernán Cortés era el símbolo de las aventuras de la Corona de Castilla en esas tierras. Aquí hay que recordar que la conquista y la administración de las Indias quedaron vinculadas fundamentalmente a la Corona de Castilla. Sin embargo, eso no significó una prohibición general de participación para los súbditos de la Corona de Aragón. Sí que existieron restricciones para la Corona de Aragón y un sistema comercial controlado desde Castilla.
La recuperación de la figura de Colón no se debió a España. El embajador estadounidense en España encargó, en enero de 1826, al escritor Washington Irving la traducción al inglés de un estudio académico. Se trataba de una obra de cinco volúmenes, muy erudita y documentada, que había escrito el historiador español Martín Fernández de Navarrete.
Pero Washington Irving era más dado a la novela y se aburría traduciendo los textos académicos que le habían mandado. Consideró que la traducción de aquella extensa recopilación documental tendría escaso atractivo para el público general. Así que decidió escribir una biografía de Cristóbal Colón, utilizando la documentación de Fernández de Navarrete y otras fuentes que consultó en Madrid. Mezcló informaciones de diferentes sitios y escribió una biografía de gran éxito, con abundantes elementos de recreación literaria. La publicó en 1828, con el título La Historia de la Vida y Viajes de Cristóbal Colón, con un gran éxito.

Este libro supuso la recuperación de Colón para la memoria colectiva, sobre todo, en Estados Unidos. Durante el siglo XIX, había aumentado la población de origen italiano en Estados Unidos. Por eso, la comunidad italoamericana eligió al navegante genovés como un símbolo de quien enorgullecerse. Cuando se acercaba 1892, esta comunidad se disponía a conmemorar el IV centenario de la llegada de Colón a América. Para ello, contaba con la participación del gobierno estadounidense.
Esta recuperación de la figura de Colón también había comenzado entre los intelectuales y políticos españoles. Estos intentaban construir un pasado mítico de España, para apuntalar la monarquía y el sentimiento nacional de los españoles. Al acercarse 1892, el presidente del gobierno español, el conservador Antonio Cánovas del Castillo, intentó negociar con los países latinoamericanos para conmemorar esta fecha. Quería evitar que la capitalizase Estados Unidos. Sin embargo, no lograron ponerse de acuerdo.

Tras la guerra hispano-estadounidense de 1898, España perdió Cuba, que quedó bajo ocupación estadounidense hasta su independencia formal en 1902. La derrota alimentó el resentimiento hacia Estados Unidos. Este odio también se acrecentó en los países latinoamericanos, que buscaron un acercamiento a la antigua metrópoli. Escritores como José Enrique Rodó y Rubén Darío contribuyeron a renovar los vínculos culturales con España, la «madre patria».
El viaje de Colón había sido solo una expedición comercial. A finales del siglo XIX, España lo transformó en un viaje de evangelización. Esto se debió al poder de la Iglesia en el gobierno. También se buscaba no hablar de conquista y evitar fricciones con los países americanos. Por eso, en el cuadro Primer desembarco de Cristóbal Colón en América (Dióscoro Teófilo Puebla, 1862), salen un sacerdote y estandartes con cruces.

La realidad era bien distinta. Es cierto que la evangelización católica comenzó durante la conquista y la colonización. Sin embargo, la generalización del castellano entre amplios sectores de la población se intensificó tras las independencias, especialmente mediante la escolarización. También tuvieron gran importancia las políticas de construcción nacional.
Pero todo el relato de la evangelización encajaba perfectamente en el relato españolista que se estaba construyendo.
La Hispanidad
Así que, para el 12 de octubre de 1913, el ex ministro español Faustino Rodríguez-San Pedro, inventó el Día de la Raza. Con esta conmemoración buscaba la unión de España con las repúblicas latinoamericanas. Se quería recuperar otra vez «el Imperio», algo que seguimos escuchando en la actualidad. Esta fiesta la celebró, en principio, la Unión Ibero-Americana, de la que Rodríguez-San Pedro era presidente. En 1914, se sumó la celebración la Casa de Argentina en Málaga y en 1917, el Ayuntamiento de Madrid. En 1918, Alfonso XIII declaró el Día de la Raza como Fiesta Nacional.
Argentina también se sumó a la declaración del 12 de octubre como Fiesta Nacional. En 1928, el escritor fascista Ramiro de Maeztu era embajador en Argentina. En ese momento, defendió cambiar el nombre de Día de la Raza a Día de la Hispanidad. El sacerdote español Zacarías de Vizcarra, ya había defendido, desde la década de 1920, ese cambio de denominación. Ramiro de Maeztu lo difundió posteriormente, reconociendo expresamente su procedencia.
No era una palabra nueva, sino que procedía del siglo XVI y ya la había empleado Miguel de Unamuno en 1909. Maeztu le empezó a dar un carácter fascista, atribuyendo a los pueblos hispánicos unos valores católicos, enfrentados al racionalismo, al liberalismo y a la democracia.

El franquismo
El concepto caló perfectamente en el franquismo. Los propagandistas del régimen mostraban al dictador Franco como el salvador de los valores de la Hispanidad, frente a una conspiración mundial, controlada desde Moscú. Era una treta perfecta para justificar la represión y la dictadura. Franco encontró la feliz coincidencia del Día de la Hispanidad con el de la Virgen del Pilar. Ya había sido nombrada Capitán General en 1908 y patrona de la guardia civil en 1913. Los motivos venían de la fantasía de que había tenido un papel relevante en los Sitios de Zaragoza.

El relato era perfecto. Al poco de comenzar la guerra civil, otro hecho encumbraba a la Virgen del Pilar como protectora de la Cruzada de Franco. El 3 de agosto de 1936, un avión republicano bombardeó las inmediaciones de la basílica del Pilar. Según el relato histórico más difundido, lanzó cuatro bombas, ninguna de las cuales explotó. El episodio fue utilizado por la propaganda franquista como prueba de la protección milagrosa de la Virgen. Acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos religiosos del régimen.
No deja de ser casualidad que Colón partiese para América también un 3 de agosto. El franquismo encumbró a la Virgen del Pilar como patrona de la Hispanidad y de los valores franquistas. Estos valores se oponían al racionalismo y la democracia. En 1958, se celebró en Zaragoza una Ofrenda de Flores a la Virgen, copiada de Valencia. (Para saber más sobre el Pilar, se puede leer mi artículo La Virgen del Pilar: historia, tradición y política).

Lavado de cara «democrático»
Con la llegada del PSOE al gobierno español en 1982, chirriaba bastante todo lo que rodeaba a la Hispanidad. Sin embargo, no querían acabar con la fiesta. En 1987, la Ley 18/1987 estableció oficialmente el 12 de octubre como Fiesta Nacional de España. Esta denominación sustituyó a la de Fiesta de la Hispanidad. Por eso, se eliminaron las connotaciones fascistas y se le dio a la Hispanidad el significado de encuentro entre culturas. En 1992, se celebraban la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. España quería dar la imagen de una nación moderna, diversa, abierta y tolerante. Por eso, el logo del Centenario representaba la unión de dos mundos.



Pero España (sobre todo la derecha) continúa defendiendo su papel civilizador en América. Se niega a reconocer el daño realizado a los pueblos precolombinos, algo que incluso la Iglesia Católica ha hecho ya. Por eso, se ataca a todo líder americano que habla del tema. Respecto a la Hispanidad, el 12 de octubre continúa conmemorándose en numerosos países americanos, pero con denominaciones y significados muy diferentes. Algunos mantienen referencias a la llegada de Colón o al Día de la Raza. Otros lo dedican a la resistencia indígena, la diversidad cultural o la descolonización. Por tanto, está lejos de ser una celebración unitaria de una supuesta «Hispanosfera».
Para saber más
Longares Abaiz, V. (2026). La Virgen del Pilar: historia, tradición y política.
Longares Abaiz, V. (2026). ¿De dónde vienen los baturros?
Longares Abaiz, V. (2026). Hay que matar al baturro: el tópico en la actualidad.
Este artículo lo publiqué, originalmente, el 11 de octubre de 2024, en el blog de Episodios Aragoneses, con el que colaboro asiduamente.
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