Teología de la Liberación: origen, historia y significado

¿Qué estaba sucediendo en la Iglesia?

El mundo entero y, especialmente, los católicos se preguntaban: ¿Qué está sucediendo en la Iglesia Católica? ¿Qué es eso de la Teología de la Liberación?

¿Qué es la Teología de la Liberación?

La Teología de la Liberación fue una corriente teológica surgida principalmente en América Latina durante las décadas de 1960 y 1970. Partía de la realidad de la pobreza y la injusticia social para reflexionar sobre la fe cristiana, y defendía que el compromiso con la liberación de los pobres formaba parte inseparable del mensaje evangélico.

Gustavo Gutiérrez, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación.
Gustavo Gutiérrez Merino, sacerdote y teólogo peruano, uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. Fotografía: Mohan, 2007.

La opción preferencial por los pobres

Camilo Torres Restrepo, sacerdote vinculado a los orígenes de la Teología de la Liberación.
Camilo Torres Restrepo. Fotografía: Hernando Sánchez, álbum de la familia Zabala. CC BY-SA.

El impacto de la Populorum progressio

No se trataba de una libre interpretación de la encíclica de Pablo VI, que criticaba el colonialismo (artículo 7), atacaba las desigualdades económicas (artículo 8) y animaba a acabar con las indignidades a que las oligarquías sometían al pueblo (artículo 9). El Episcopado Latinoamericano reunido en Medellín comprendió perfectamente que la única manera de acercarse a Jesús era estar junto a los pobres y luchar junto a ellos.

Pero también los marxistas leyeron la encíclica de Pablo VI y se vieron identificados cuando declaraba que “La tierra ha sido dada para todo el mundo y no solamente para los ricos. Es decir que, la propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto.” (artículo 23); cuando defendía “la expropiación si algunas propiedades sirven de obstáculo a la prosperidad colectiva” (artículo 24) o cuando afirmaba con total claridad que “un cierto capitalismo ha sido la causa de muchos sufrimientos, de injusticias y luchas fratricidas, cuyos efectos duran todavía.” (artículo 26).

Por toda Latinoamérica, algunos teólogos y movimientos cristianos comenzaron a utilizar también categorías procedentes del marxismo y de las ciencias sociales para analizar las estructuras de pobreza y dependencia latinoamericanas. ¿Era esa la verdadera intención de Pablo VI? Parece bastante claro que no. Sin embargo, debemos reconocer que sectores cristianos y movimientos revolucionarios comenzaron a coincidir en algunos diagnósticos sobre la desigualdad, la dependencia económica y las estructuras de poder.

Y los curas tomaron las armas

Los católicos se sentían interpelados directamente por el Papa, ¿a la revolución? Eso creyeron leer muchos cuando Pablo VI acepta la “insurrección revolucionaria, en caso de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común del país” (artículo 31), porque “la situación presente tiene que afrontarse valerosamente, y combatirse y vencerse las injusticias que trae consigo.” (artículo 32). Así, todo cristiano tiene que luchar para “reducir las desigualdades, combatir las discriminaciones, librar al hombre de la esclavitud, hacerle capaz de ser por sí mismo agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual.” (artículo 34).

Aunque los sacerdotes que decidieron empuñar las armas y formar parte de la guerrilla fueron minoría, constituían un grupo muy simbólico y significativo de aquella nueva realidad.

¿Qué fue todo esto? ¿Sigue Cristo empuñando el fusil?

Sacerdotes de toda Latinoamérica veían en Camilo Torres a ese ejemplo de mártir que luchó por lo que estaba pidiendo Pablo VI. El ELN, que había nacido inspirado en la Revolución Cubana, se convertía ahora en el ejemplo de muchos cristianos que querían acabar con las injusticias, para luchar por el Reino de Dios. Camilo Torres era el Che Guevara cristiano, aquel en quien todos pensaban cuando veían la imagen del Cristo guerrillero con un fusil al hombro.

En 1971, el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez Merino publica el libro Teología de la Liberación, sentando las bases teológicas e ideológicas de este movimiento, que supondría un gran quebradero de cabeza para muchos gobiernos y, especialmente, para la jerarquía de la Iglesia Católica.

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