Camilo Torres: el sacerdote que quiso cambiar Colombia

Camilo Torres y el amor eficaz

“Qué nos va y qué nos viene estar discutiendo si Dios existe o si Dios no existe, si todos estamos convencidos de que la miseria sí existe. Por qué estamos encerrados por ahí, en los cafetines, discutiendo si el alma es mortal o si el alma es inmortal, cuando sabemos que el hombre sí es mortal… Vamos a las cosas que benefician a la clase popular colombiana, vamos a dar de comer, a dar de beber, a dar vivienda, a dar vestido, a dar educación. Por eso seremos juzgados… Contamos con todos los que quieran colaborar para hacer la revolución…”

“Mientras no seamos capaces de abandonar nuestro sistema de vida burgués, no podremos ser revolucionarios. El inconformismo cuesta y cuesta caro. Cuesta descenso en el nivel de vida, cuesta destituciones en los empleos, cambiar y descender de ocupación, cambiar de barrio y de vestido. Puede ser que implique el paso a una actividad puramente manual, el paso de la ciudad al campo o al monte…”

Camilo Torres Restrepo durante una reunión del Frente Unido en Bogotá.
Camilo Torres Restrepo durante una reunión del Frente Unido en Bogotá. Archivo Camilo Torres Restrepo, Universidad del Valle. CC BY-NC-ND 4.0.

Camilo Torres y el Frente Unido

El Padre Camilo Torres animaba a dejarlo todo y luchar por una sociedad más justa, más cristiana. Exhortaba a la unidad y pedía compromiso a todos. Su ejemplo desconcertaba a todos, tanto al pueblo que le amaba como a los poderosos que le odiaban. ¿Por qué este sacerdote no se conformaba con su vida de capellán universitario y profesor de Sociología? Su creciente actividad política provocó además fuertes tensiones con la jerarquía eclesiástica.

“Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones salen de las minorías privilegiadas.”

Camilo Torres junto a estudiantes de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.
Camilo Torres junto a estudiantes de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia.

De sacerdote a guerrillero

“El pueblo no cree en las elecciones. Sabe que las vías legales están agotadas y que no queda sino la vía armada. El pueblo está desesperado y resuelve a jugarse la vida para que la próxima generación de colombianos no sea de esclavos. Para que los hijos de los que ahora quieren dar su vida tengan educación, techo, comida, vestido y, sobre todo, dignidad. Para que los futuros colombianos puedan tener una patria propia, independiente del poderío norteamericano.

Yo me he incorporado a la lucha armada. Desde las montañas colombianas pienso seguir la lucha para el pueblo. Me he incorporado al Ejército de Liberación Nacional porque encontré el deseo y la realización de una unidad por la base, la base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionalistas.”

Camilo Torres junto a campesinos colombianos.
Camilo Torres con campesinos colombianos.

La muerte y el legado de Camilo Torres

El mensaje de Camilo recorrió toda Colombia. Saltó las fronteras y se escuchó en toda América. Cruzó el océano con fuerza, resonando en Bélgica, España, Francia, Alemania… El Ejército recuperó el cuerpo de Camilo después del combate, pero su lugar de enterramiento permaneció desconocido durante décadas. La ausencia de sus restos contribuyó también a alimentar la dimensión legendaria de su figura. Al igual que los grandes guerreros de las sagas míticas, la ausencia del cuerpo de Camilo, hizo nacer la leyenda de su regreso.

Su voz resonaba en todo el orbe, exhortando a los cristianos a lo que él denominaba amor eficaz. Su figura influyó profundamente en determinados sectores de la izquierda cristiana latinoamericana y algunos sacerdotes y militantes llegaron incluso a incorporarse a movimientos guerrilleros siguiendo el camino que Camilo había iniciado.

A Isabel Restrepo Gaviria, madre de Camilo, se le atribuyen unas palabras que resumen bien la dimensión que adquirió la figura de su hijo:

“Camilo puso la primera piedra para un movimiento de verdadera transformación nacional. Él fue el primero en hablar de transformar la nación, de cambiar las estructuras y de obligar a la jerarquía eclesiástica y al gobierno nacional, a hacer algo por el pueblo. Camilo quería una Colombia justa y además independiente. Él escribió con su sangre la palabra amor, amor a la humanidad como la amó Cristo.”

—Palabras atribuidas a Isabel Restrepo Gaviria, madre de Camilo Torres, tras la muerte de su hijo.

Su decisión de empuñar las armas continúa siendo, seis décadas después, el aspecto más controvertido de su biografía. Pero reducir a Camilo Torres únicamente al sacerdote que se hizo guerrillero sería olvidar buena parte de su pensamiento. Antes de llegar a las montañas había dedicado años a una idea que atravesó toda su vida: el «amor eficaz», la convicción de que el amor cristiano debía traducirse en acciones concretas capaces de transformar las condiciones de vida de los más pobres.

Quizá sea ahí, más que en el fusil, donde haya que buscar la clave para comprender a Camilo Torres.

Dibujo de Camilo Torres Restrepo, realizado por el ilustrador Gonzalo L. Royo
Camilo Torres Restrepo. Ilustración de Gonzalo L.Royo (@gonzonestudio)

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