Camilo Torres Restrepo fue una de las figuras precursoras de la Teología de la Liberación y uno de los personajes más controvertidos del cristianismo latinoamericano del siglo XX. Sacerdote y sociólogo, llevó hasta sus últimas consecuencias su idea del «amor eficaz»: la convicción de que la fe debía traducirse en un compromiso concreto con los más pobres.
Camilo Torres y el amor eficaz
“Qué nos va y qué nos viene estar discutiendo si Dios existe o si Dios no existe, si todos estamos convencidos de que la miseria sí existe. Por qué estamos encerrados por ahí, en los cafetines, discutiendo si el alma es mortal o si el alma es inmortal, cuando sabemos que el hombre sí es mortal… Vamos a las cosas que benefician a la clase popular colombiana, vamos a dar de comer, a dar de beber, a dar vivienda, a dar vestido, a dar educación. Por eso seremos juzgados… Contamos con todos los que quieran colaborar para hacer la revolución…”
—Camilo Torres, conferencia en Barranquilla, 6 de agosto de 1965.
El público aplaudió y gritó y eso le sirvió de respiro al sacerdote, para hacer una pausa en su discurso. El Padre Camillo llevaba meses recorriendo todo el país y reuniendo a miles en plazas y auditorios, llamándolos a la unidad y al amor eficaz, para que por fin cambiaran las cosas en Colombia. Estaba agotado y se le secaba la garganta. Miró a su auditorio y continuó:
“Mientras no seamos capaces de abandonar nuestro sistema de vida burgués, no podremos ser revolucionarios. El inconformismo cuesta y cuesta caro. Cuesta descenso en el nivel de vida, cuesta destituciones en los empleos, cambiar y descender de ocupación, cambiar de barrio y de vestido. Puede ser que implique el paso a una actividad puramente manual, el paso de la ciudad al campo o al monte…”
—Camilo Torres, entrevista en Semana al día, 18 de junio de 1965.

Camilo Torres y el Frente Unido
El Padre Camilo Torres animaba a dejarlo todo y luchar por una sociedad más justa, más cristiana. Exhortaba a la unidad y pedía compromiso a todos. Su ejemplo desconcertaba a todos, tanto al pueblo que le amaba como a los poderosos que le odiaban. ¿Por qué este sacerdote no se conformaba con su vida de capellán universitario y profesor de Sociología? Su creciente actividad política provocó además fuertes tensiones con la jerarquía eclesiástica.
Siempre con una sonrisa en la boca, dispuesto a hablar con todos, a cantar o a reír con quien le requiriese. Era un sacerdote atípico. Torpe en el andar, no dejaba de caminar por los barrios pobres, por la universidad, por los clubes de estudiantes. Era un cura caminante, que decían algunos. Su presencia trasmitía calor, alegría y risas, muchas risas, pues era muy aficionado a gastar bromas y contar chistes. Pero, entre risas, chistes y bromas, siempre tenía tiempo para animar a todos a la unidad y a la acción, a indignarse por las injusticias y levantarse contra el poder establecido.
Aquella llamada a la unidad cristalizó en 1965 en el Frente Unido, un movimiento con el que Camilo pretendía reunir a distintos sectores populares y políticos en torno a un programa común de transformación social. Ese mismo año comenzó a publicarse el semanario Frente Unido. Desde sus publicaciones, Camilo animaba a los colombianos a ser unos buenos cristianos:
“Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. Los cristianos podemos y debemos luchar contra la tiranía. El gobierno actual es tiránico porque no lo respalda sino el 20% de los electores y porque sus decisiones salen de las minorías privilegiadas.”
—Camilo Torres, «Mensaje a los cristianos«, Frente Unido, n.º 1, 26 de agosto de 1965.

De sacerdote a guerrillero
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) había hecho su aparición pública el 7 de enero de 1965 con la toma de Simacota, en Santander. Un año después, en enero de 1966, Colombia conocía una noticia que causaría enorme impacto. Camilo Torres anunciaba públicamente su incorporación a la lucha armada.
“El pueblo no cree en las elecciones. Sabe que las vías legales están agotadas y que no queda sino la vía armada. El pueblo está desesperado y resuelve a jugarse la vida para que la próxima generación de colombianos no sea de esclavos. Para que los hijos de los que ahora quieren dar su vida tengan educación, techo, comida, vestido y, sobre todo, dignidad. Para que los futuros colombianos puedan tener una patria propia, independiente del poderío norteamericano.
Yo me he incorporado a la lucha armada. Desde las montañas colombianas pienso seguir la lucha para el pueblo. Me he incorporado al Ejército de Liberación Nacional porque encontré el deseo y la realización de una unidad por la base, la base campesina, sin diferencias religiosas ni de partidos tradicionalistas.”
—Camilo Torres, «Proclama al pueblo colombiano«, enero de 1966.
Camilo dejó una gran huella en la guerrilla. Aconsejaba a todos, les animaba en momentos de flaqueza. También tenía tiempo para darles clase, enseñar a escribir a los que no sabían e incluso montar un curso de francés. La vida en la montaña no le cambió su manera de ser. Seguía con sus bromas, sus canciones y sus chistes. Según los testimonios recogidos posteriormente por María López Vigil en Camilo camina en Colombia, era el alma de la guerrilla y esto supone un gran mérito, ya que su estancia en el ELN fue muy efímera. Los testimonios de algunos de quienes lo trataron durante aquellos meses recuerdan su carácter alegre y su preocupación por los demás.

La muerte y el legado de Camilo Torres
El 15 de febrero de 1966, apenas doce días después de cumplir 37 años, Camilo murió en su primer combate, en Patio Cemento, en la zona de San Vicente de Chucurí (Santander). Quienes acabaron con la vida de Camilo pudieron pensar que su muerte debilitaría al movimiento insurgente. Ocurrió, sin embargo, algo diferente: su figura adquirió una dimensión simbólica que trascendió rápidamente al propio ELN. No sabían que su muerte no supuso la muerte de la fe en la liberación del pueblo, sino que la alimentó y llenó de más esperanza.
El mensaje de Camilo recorrió toda Colombia. Saltó las fronteras y se escuchó en toda América. Cruzó el océano con fuerza, resonando en Bélgica, España, Francia, Alemania… El Ejército recuperó el cuerpo de Camilo después del combate, pero su lugar de enterramiento permaneció desconocido durante décadas. La ausencia de sus restos contribuyó también a alimentar la dimensión legendaria de su figura. Al igual que los grandes guerreros de las sagas míticas, la ausencia del cuerpo de Camilo, hizo nacer la leyenda de su regreso.
Su voz resonaba en todo el orbe, exhortando a los cristianos a lo que él denominaba amor eficaz. Su figura influyó profundamente en determinados sectores de la izquierda cristiana latinoamericana y algunos sacerdotes y militantes llegaron incluso a incorporarse a movimientos guerrilleros siguiendo el camino que Camilo había iniciado.
A Isabel Restrepo Gaviria, madre de Camilo, se le atribuyen unas palabras que resumen bien la dimensión que adquirió la figura de su hijo:
“Camilo puso la primera piedra para un movimiento de verdadera transformación nacional. Él fue el primero en hablar de transformar la nación, de cambiar las estructuras y de obligar a la jerarquía eclesiástica y al gobierno nacional, a hacer algo por el pueblo. Camilo quería una Colombia justa y además independiente. Él escribió con su sangre la palabra amor, amor a la humanidad como la amó Cristo.”
—Palabras atribuidas a Isabel Restrepo Gaviria, madre de Camilo Torres, tras la muerte de su hijo.
Su decisión de empuñar las armas continúa siendo, seis décadas después, el aspecto más controvertido de su biografía. Pero reducir a Camilo Torres únicamente al sacerdote que se hizo guerrillero sería olvidar buena parte de su pensamiento. Antes de llegar a las montañas había dedicado años a una idea que atravesó toda su vida: el «amor eficaz», la convicción de que el amor cristiano debía traducirse en acciones concretas capaces de transformar las condiciones de vida de los más pobres.
Quizá sea ahí, más que en el fusil, donde haya que buscar la clave para comprender a Camilo Torres.

Este artículo fue publicado originalmente en Al Carajo.org el 4 de julio de 2020. Para su publicación en esta web se han realizado pequeñas correcciones de estilo y se han precisado algunos datos históricos, manteniendo el contenido y el enfoque del texto original.
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